martes, 16 de enero de 2018

Alto arte - 30 canciones recomendadas del 2017


Arte: Castaño

¿Cuánto cabe en un año? Viajes, a otras ciudades, a otros países, y viajes interiores. Mudanzas, abandonos, retornos. Al menos una promesa de amor, y cuántos desencantos. Sabores nuevos, de helados, de besos. Llaves perdidas, vasos rotos, libros recuperados. Trabajos aburridos, conciertos reveladores, fiestas decentes. Consejos desoídos, lecciones aprendidas. Cartas sin respuesta, discos nuevos que parecieron señales. Algún dolor, pero también su final. La vida misma. Y atravesando cada instante: las canciones. 

En el amarillo queremos celebrar cada año con un compilado que resuma la policromía de la vida, y la búsqueda incesante de nuestros queridos artistas latinoamericanos y a su don de convertir las flores de un día en duraderas postales.

30. Titán – Buscabulla: El confort siempre ha sido lo de Buscabulla. Nuestros boricuas favoritos nos transportaron en su más reciente corte hacia un espacio donde lo gélido se hace uno solo junto al calor y así, comienza un ejercicio de química donde el resultado es un mágico vaivén electrónico. Con la infusión dream pop, Raquel Berrios proclama en Titán la alabanza hacia un ídolo que, más allá de tocar una temática de codependencia emocional, levanta todos esos componentes que nos recuerdan lo que Buscabulla es: un deleite bajo cualquier circunstancia. Alejandro Ortiz


29. Venda, Vendita, Venda – Tulsa: Difícil tarea ha debido tener Tulsa para componer un disco después de la preciosidad que fue La calma chicha (2015), aquella tesis sobre el amor efímero que seguimos escuchando con devoción. Su respuesta ha sido abrir el espectro y cantar sobre variados acontecimientos. Y sin embargo aquí insistimos en elegir otra canción de amor, o desamor, para ilustrar su talento. Venda, vendita, venda es por supuesto un himno a la sanación. Borradas las culpas, en nuestro poder está dejar de rascar las heridas y bien cubrirlas, pues el camino es largo y habrá que continuar. Camilo Castaño


28. Lady Dragon – Kali Mutsa & Imaabs: Kali Mutsa sigue siendo uno de los artistas más arriesgadas del continente, y esta Lady Dragon viene a ratificarlo. La aparición de  Tomasa del Real eleva esta pista que va de mujeres ambiciosas y malvadas por naturaleza. Imaabs (del sello NAAFI) crea una atmosfera entre la cadencia y la tensión, el ambiente perfecto para que esta dupla luzca sus espadas, sus garras y sus ambiciones. Will Balooni


27. Tú si sabes quererme – Natalia Lafourcade: Para Natalia Lafourcade la madurez musical y el reconocimiento vino acompañado de la gran tradición acústica del folclor latinoamericano; una tradición melódica, enamorada y cadenciosa para la cual la bella voz de Lafourcade es el punto perfecto por su calidez y emotividad. Tu si sabes quererme es una fina estampa llena de delicadeza, precisión y belleza, sumergida en la plenitud y la celebración de la certeza de lo que durara por siempre. El ultimo baile de los que se quedaron al final de la fiesta y la llegada de la madurez que al final era el tiempo aprendido, tomado y embellecido. Arturo Ortiz


26. Bahía – Luca Bocci: Para nadie es un misterio que el asombroso ascenso de la carrera del argentino Luca Bocci habla, por contraste, de lo que viene sucediendo (a grandes rasgos) en la escena de esta porción del continente: bandas con nombres predecibles y canciones que siguen la fórmula. Puede que Bahía, sexto corte de su álbum Ahora, se refiera a otra forma de hacer las cosas: desprejuiciada y errática, capaz de burlar las normas de lo establecido: "Nada de lo que me ata es real", canta Luca antes de dejar unos segundos de pausa en la canción. Larga vida a las canciones que no nos dicen lo que tenemos que hacer. Christian Barandica


25. Tu Luz – Thornato & Lido Pimienta: Tu Luz arranca con una base que combina las bondades del dembow y el dancehall, manteniendo una cadencia contenida, nada estridente ni fuera de lugar, programaciones, cantos de guerra que se convierten en ecos y la voz de Lido comandando sus rimas con acento caribeño, una dulzura iluminadora que responde a las necesidades de una canción para nuestros tiempos, con aires universales en cada giro. Will Balooni


24. Abrazándote - Fakuta: “No para la tierra con solo decir que lo siento”, una frase para la memoria inaugura el maxisingle de Fakuta, compuesto por Abrazándote y Perfecto desastre. Aquí elegimos su primera mitad para celebrar el regreso de este pop inteligente que con elegancia se ha ido acercando a la pista de baile. El ingenio de Fakuta brilla cada vez más fuerte y de un bajo perfil ha pasado a ser esta gran creadora de hits, una SIA chilena, si se quiere. Camilo Castaño


23. A la mar fui por naranjas – Niña Tormenta: Hace pocas semanas fuimos embriagados por la dulzura de Loza, el disco de Niña Tormenta, y tenemos la fortuna de incluirle en nuestro listado con esta versión de una canción popular chilena. En su propuesta lo-fi, A la mar fui por naranjas se torna delicadísima y su letra brilla como un poema musicalizado, recordándonos aquella intención folk del “primeras composiciones” de Javiera Mena.


22. Jugo - Los Espiritus: 2017 fue el año de la consagración para la banda Argentina Los Espíritus. Su tercer álbum Agua Ardiente fue ampliamente reconocido como uno de los mejores discos de rock del año. Jugo, el segundo sencillo del álbum, es un rito de iniciación en el desierto en la línea de Carlos Castañeda, en el cual las raíces blues de la banda y las percusiones latinas se licuan en el mismo recipiente junto a una alta dosis de viscosa psicodelia y un ritmo compacto y trepidante. Arturo Ortiz


21. Darlo Todo – Matias Julian: Verano EP nació entre sábanas arrugadas y ventiladores al máximo, en la cabeza y en la laptop del argentino Matías Julián. Los cinco temas que conforman esta producción gozan de una elaboración sonora y poética prolija que transcurre entre la intemperie del baile y el ascetismo del folk. Darlo todo es, sin duda, la más "clubera" de las canciones de Verano EP; una pista que bebe de las fuentes de grandes productores como Daniel Melero, Adicta o DJs Pareja. Sumidos en los 120 bpm de este house luminoso, un delicado anuncio pide permiso para abrirse paso: "Lourdes, hoy traigo paz. / ¿No ves? Es hora de sanar." Para quienes afirman que los millennials y sus productos de consumo son altamente egoístas y autodestructivos, Darlo todo es la prueba de que todavía existen himnos a la reconstrucción. Christian Barandica


20. Música para adultos – Joe Crepúsculo: El veterano de la fiesta nocturna y de la grandeza, Joe Crepúsculo nos invita a mover el cuerpo alrededor de una idea melancólica y de aceptación, cuya coreografía se forja a partir de la ingenuidad y el miedo. A sus 36 años, el español realiza una autoevaluación acerca del crecimiento desde su espacio favorito: la pista de baile. Música para adultos es una oda a los avanzados, pero miedosos, que necesitan verse desde un punto de vista festivo para buscar en sus desgracias un motivo para salir y disfrutar. Alejpo


19. Futuro – Café Tacvba: El rock existencialista de los Tacvbos los lleva de explorar el espacio al tiempo con esta Futuro que suena a lo que promete: a avanzada. "La muerte dijo sí / yo digo que no / la vida dijo no / yo digo que sí / al final que importa si muerto envida sobreviví" canta Joselo con su voz distorsionada en el primer estribillo de la canción, anunciando el espíritu bizarro que recorre estos tres minutos de viaje introspectivo, una suerte de cumbia futurista con percusiones poderosas, cual mantra para los nuevos tiempos que se avecinan.


18. Me Voy – Ibeyi & Mala Rodriguez: Me Voy es una de las canciones más curiosas dentro de la carrera de las hermanas Naomi y Lisa-Kaindé Díaz, siendo la primera vez que cantan completamente en español, haciéndolo sobre un reggaetón a fuego lento, no perdiendo el estilo que las caracteriza al momento de flirtear con uno de los géneros favoritos del pop latino contemporáneo. Con este paso afuera de las zonas de confort Ibeyi logró crear una canción de goce inmediato, donde la sensualidad se empareja a la sutileza, volviendo confortable una historia de distancias físicas y temporales entre dos personas. El crecimiento y exploración le sienta bien a Ibeyi, con lo cual esperamos que sea una constante en sus próximas producciones. Por otro lado, palmas aparte merece la participación de La Mala Rodríguez, con uno de sus feats más memorables en los últimos años. Valdomiro Valle


17. 7 Días Juntos – La Bien Querida: Con cuánta extrañeza recibimos esta canción de La Bien Querida, primero pareció disgustarnos, después nos causó curiosidad, y ahora simplemente la disfrutamos. ¿Una cumbia, un reggaetón, un merengue? No sabemos bien qué habrá intentado reunir aquí La Bien Querida pero bien destacable es este ingenuo acercamiento a la cultura latina, cuya letra alcanza la sensualidad. Su estructura, difícil de descifrar, va ganando cuerpo en su avance y alcanza el clímax en las estrofas de su invitado Joan Miquel Oliver, que complementa con tanta gracia esta canción, que alcanza a opacar la voz de Ana, debemos confesar que varias veces hemos repetido la canción solo desde su aparición, “papel, mapamundi y adiós”.


16. Dentro de ti – Javiera Mena: Una vez más estamos en aquella temporada festiva para sitios web de música latinoamericana donde Javiera Mena lanza el primer single de una próxima producción de estudio. Coincidentemente esto suele suceder cada cuatro años aproximadamente, un largo lapso de tiempo donde cualquier persona presenta evolución en diversas facetas de su vida, y en parte de eso se trata Dentro de ti, canción que presenta madurez antes que inmediatez, ahondándose en la búsqueda del autoconocimiento antes que en lujos y triunfos materiales. El resultado puede desencajar a primera escucha a quienes están acostumbrados a los singles para bailar y amar a los que Javiera nos tenía acostumbrados, pero es un agradable nuevo rumbo que abre intrigas pese a no perder los detalles característicos de la compositora chilena. Valdomiro Valle


15. Cosita – Playa Gótica: Silbidos y un clásico ensamble de guitarras, bajos y batería nos dan la bienvenida a una de las canciones más enérgicas y magnéticas del 2017. Una narración sencilla que se robó nuestros corazónes, por encima de otras piezas del disco debut de los chilenos, un personaje sencillo se roba todas las luces en esta canción que va sobre el perro de la vocalista, sus aventuras y su cotidiano, ¿hay algo más punk y más tierno que esto? Lo cierto es que el cierre de la canción no deja indiferente a nadie, y como si transmutáramos en el animal, nos dejamos llevar por ese imperativo que pone la energía bien arriba: "corre, corre, corre, corré". Will Balooni


14. Ceremony – Ela Minus: En cuestión de meses Ela Minus ha logrado construir un lenguaje tan propio: su sinfonía de sintetizadores y el tratamiento vocal son hoy señal diferenciadora y la promesa de una renovación musical como la que instauró Grimes en su álbum Visions. No exageramos al anunciar que en manos de Ela Minus estará enseñarnos algo nuevo bajo el sol y Ceremony, de su EP Adapt, es una gran promesa. Una canción bailable, que invita a inventar nuestra propia coreografía, dulce y repleta de detalles, sostiene una letra que enuncia muy bien un signo de nuestros tiempos: la fácil disolución de nuestros vínculos afectivos, y la falta de ceremonia y cierre, que nos relegan a la incertidumbre. Ela, filósofa contemporánea. Camilo Castaño


13. Teletransporte – Balún: Con un atmosférico trabajo en cuerdas, inspirado en Björk, y la susurrante voz de Angélica Negrón, Teletransporte cumple su función de portal espacial, llevándonos a través de inmensas dimensiones sonoras compuestas de robóticos ritmos, cristalinas percusiones y hasta el sonido de una zampoña que nos vuelve a poner los pies sobre la tierra. El Prsima tropical de Balún sigue invitándonos a su descubrimiento, como si de sonidos extraídos de un agujeo negro se tratara, nos dejamos llevar por sus secuancias que con ferrea intención acercan los sonidos tropicales a corrientes como el trip hop y el dreampop. Will Balooni


12. Después – Entre Ríos: “Aquí, nadie sabe de mí. Primero fui único, después olvidado”. La oración que inaugura Después parece contener un reclamo, el de su fundador, Sebastián Carreras. Si así fuera tendríamos que contradecirlo: aquí sabemos bien quién es, cada canción de Entre Ríos, de la más temprana a la que acaba de sernos revelada, alumbra nuestros días. SIN es otro álbum precioso en la incesante publicación de discos desde que la banda llegó a una formación definitiva con Loló Gasparini como vocalista, y Después es nuestra preferida pues con destreza abstrae de la música disco un esqueleto liviano, como señalando una futura pista de baile. Y es que Entre Ríos siempre mira hacia adelante, aunque engañosamente esta letra nos diga que no importa tanto el mañana. Camilo Castaño


11. El Castigador - Rita Indiana: ¡Rita ha vuelto! Y lo hizo con este medio tiempo entre blues, rock y el indiscutible sabor caribeño que caracteriza su propuesta. Cuando Rita canta en el punto cumbre de la canción: "Cuando me suba el castigador / flor de justicia del trovador", comienza a develarse un nuevo misterio en su carrera. No sabemos si uno en el cual quiera ahondar, pero sin duda por un momento (que podemos revivir cuando querramos), nos regaló una lucecita de esperanza a aqueños que nos habíamos refugiado en su literatura anhelando un retorno triunfal. El Castigador, desde su temática hasta su ejecución, es justo lo que estábamos esperando de Indiana. Seguiremos rezando por un nuevo capítulo de esta obra. Will Balooni


10. Tebas – Dani Umpi: “Amor, si mañana vas a partir: quédate en casa”, es probablemente la línea que más hemos cantado, y gritado, en nuestras duchas este 2017. Ni el sofisticado paisaje electrónico elaborado por Jean Deon (productor al que debemos prestar mucha atención en 2018) logra distraernos de la profunda tristeza que habita la canción del buen Dani Umpi. Tebas, la ciudad griega, es aquí la metáfora de la despedida, nuestra criatura amada, aquel semidiós, debe partir pues lo reclaman destinos más gloriosos. Puntos suspensivos. Camilo Castaño


09. La Telefonista – Carmen Sandiego: Como una versión punk de Pobre Secretaria, aquella joya escrita por Miguel Bosé e interpretada por Daniela Romo, La telefonista nos sitúa dulcemente en el cubículo de una oficina para escuchar de primera mano los pensamientos desesperados de una trabajadora. No el amor sino el existencialismo en este bailable himno al desencanto. Aquella telefonista nos da las mejores líneas, graciosas en un comienzo pero bien afiladas, pues somos todos más o menos miserables al tener que ver pasar la vida en un escritorio, ¿acaso no queremos siempre estar en otro lugar? “Soy tan idiota por tener este trabajo, quisiera ser más idiota y así no poder notarlo”.


08. Decirlo en el aire – Diosque: Decirlo en el aire es una de las mejores composiciones de Diosque, una declaración de principios y un paseo enérgico imperativo. Nuevamente el folclore argentino hace su aparición gloriosa en el cancionero diosquiano: la repetición de las estrofas, introducidas por un acento marcado, un fraseo arriesgado con una frase apabullante que explica la condición del autor: “Miro sobre la mesa, veo que no tengo palabras, es por eso que dedico mi tiempo al rito y al ritmo” y que luego de sonar contundente encuentra una coda apoteósica, un crescendo instrumental hecho a la medida de las intenciones. Es bailable, es raro, es folclórico, es arriesgado, es vanguardista, es distorsionado, es poético, es Diosque en casi cuatro minutos.


07. 2 – 3 – Buenas Noches: Pablo Escallón conoce las técnicas de un mago para hacer con su música todo un espectáculo minimalista y exótico. 2-3 es un artilugio que desde sus teclas introductorias realza el optimismo extraviado en las sendas de la preocupación innecesaria, que cada quien se cultiva estúpidamente. Si existieran recetas sonoras para mejorar el ánimo, esta canción sería una eficaz medicina y garante de un estado pleno, donde la desidia es expulsada por una dosis saturada de synth pop. Alejandro Ortiz


06. Acantilado – Wild Honey: Si de postales musicales hablamos, el último disco del español Wild Honey está plagado de ellas. Del repertorio del luminoso Torres Blancas rescatamos la excelsa Acantilado, un paisaje sonoro adornado con cuerdas evocadoras que sugieren un viaje en coche por la costa buscando el atardecer perfecto. A la pista se van sumando vientos y riffs de guitarra igualmente dulces y escapistas, cada detalle milimétricamente ubicado, cada arreglo con un fin, y sin embargo la pista cobra vida por sí sola, cual soplo de brisa fresca que sobrepasa el carácter descriptivo de la letra para dejarnos con las sensaciones adecuadas, música que procesamos y disfrutamos con varios sentidos. Will Balooni


05. Destrucción – Él Mató a un policía motorizado: 2017 fue el año en el que vimos volver a uno de los gigantes de la escena independiente iberoamericana: El Mató a un Policía Motorizado. La Síntesis O'Konor, su más reciente producción, sorprendió a esta redacción y a otros portales musicales tanto por la calidad sonora del trabajo discográfico, grabado en Sonic Ranch (el mismo estudio texano donde Juana Molina concibió su aclamado Halo), como por la inagotable capacidad de acumular himnos en su prontuario. En Destrucción confluyen ambas propiedades: a la habitual formación de bajo, batería y guitarras se incorporan cencerros, cascabeles, claps y un hi-hat insistente en buena parte de la pieza; reservándose, sin embargo, un sonido más back to the roots en el estribillo: "Y todo lo que diga se destruye, / no me importa si está bien o está mal." Santiago y su equipo saben cómo hacerlo desde hace mucho tiempo.


04. Linda Bler – La Lá: “Zamba Puta”, el segundo disco de La Lá, pese a su corta duración, tiene canciones con el ritmo para casi todo ánimo y letras para casi todo pensamiento cotidiano. Es así que en contraposición a aquella épica en vals que es La Felicidad (una de las canciones más elogiadas en su natal Perú) podemos encontrar momentos gráciles y desnudos como Linda Bler, donde con ingenio y sutileza se da voz a aquellas personas que viven en represión por parte de las sociedades conservadoras al ser consideradas como los “monstruos de la película”. Destaca la participación del hermano de La Lá, Alonso Nuñez, que con su delicado canto “juro me voy a fijar/ en lo que no está derecho/ aquí, en mi pecho macho” encapsula perfectamente uno de los mayores problemas discriminatorios de hoy en día. Valdomiro Valle


03. Estalacticas – Juana Molina: Estalacticas es uno de los mejores himnos al rompimiento que hayamos escuchado en mucho tiempo. Alejada del sentimentalismo, Molina construye una canción sobre un tema árido basándose en hechos: “Un día me olvidarás, un día te olvidaré, y nunca más volverá lo que alguna vez fue”. Una canción que nos arrastra al trance gracias a su percusión intrincada, sus bajos que exudan tensión y unos sintes misteriosos, el momento rítmico más alto y el punto más álgido del celebrado Halo, una pieza para la posteridad que podemos revisitar cuando llegue el debido momento, o simplemente cuando tengamos ganas de ser poseídos por los hechizos de la argentina. Juana Molina


02. El Busca – Luciana Tagliapietra: El Busca es la canción que abre Kawaii, el cuarto disco de Tagliapietra, giros agridulces que alejan las letras de Luciana de esa ternura que prometía su título. “Ya no creo que seamos amigos / con cansancio te lo digo”, la escuchamos desahogarse en estos dos minutos y medio de magia pop con un estribillo híper-pegajoso que nos arrastra y nos deja improvisando pasos de baile: “Cuando menos lo espero en la puerta estás”. Esto es lo más cercano a la canción pop perfecta que he escuchado desde Lento o Eres para mí de Julieta Venegas. Sin duda un acierto en toda forma, un giro rítmico bienaventurado y las mismas ironías y sinsabores propios de la eterna batalla entre el amor y el desamor. Will Balooni


01. Helados Verdes – Los Besos: “Ay, la ciudad. Ay, los astros”. La sencillez hecha himno, o un himno a la sencillez. Sin mayores artificios y una brevedad adictiva (tan corta es que siempre obliga repetirse), Helados verdes nos acompañó tranquilamente durante el año y llegado el momento de reunir las canciones más queridas, nos ha sorprendido para bien que sea ella a la que tengamos más afecto: su susurro se ha impuesto sobre las palabras dichas en voz alta. Melodía y letra nos sitúan en una historia de amor, no total sino un instante, una fotografía, un recorte, debemos adivinar entonces lo que hubo antes y lo que habrá después de este encuentro en el que el cotidiano alcanza un brillo que le hace inolvidable. Helados verdes es nuestra canción favorita porque demuestra cómo la música puede dilatar, y perpetuar, un instante de belleza que se nos va de las manos, y hacerlo entonces un sentir universal. Camilo Castaño


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sábado, 13 de enero de 2018

Postales del 2017 - 10 vídeos recomendados


Arte: Castaño

De lo sencillo, pasando por lo irónico e hilarante, hasta llegar a experiencias cotidianas llenas de poesía, hemos seleccionado 10 piezas que nos descrestaron en 2017. Disfruten de estas postales que nos deja el año viejo. 

10. Algodón Egipcio - El Ciclo del Agua
El catalán Jordi Estrada dirige el vídeo de El Ciclo del Agua con una idea clara en mente, retratar la intimidad de una pareja de chicos que explora su masculinidad desde lo más tierno hasta lo más violento. Para su objetivo, aprovecha los recursos de la fotografía recreando escenas en movimiento que fácilmente podrían completar un diario íntimo en instantáneas. Muchas referencias a la cultura pop acompañan la cotidianidad de esta pareja, un tono explícito y una crudeza poética vuelven esta pieza una obra para re-visitar a lo largo del tiempo, quizá para encontrar en una de sus máximas la respuesta a nuestro caos contemporáneo: "Man is the measure of all things" (Protagoras).


09. Meridian Brothers - Estaré Alegre, No Estaré Triste
La reinvención del sonido tropical tiene su mejor forma en esta Estaré Alegre, No Estaré Triste. Una percusión animada nos recibe mientras capas de sonido se van tejiendo y nos retan a seguir un ritmo endiablado y letal, entre tanta tropicália se cuelan cuerdas tensionantes, todo en pos de una narración romántica y heroica, la cual no vale la pena describir luego del magistral vídeo que acompaña la pieza, una interpretación milimétrica del sonido, de la construcción y del humor de Eblis Álvarez y su combo. 


08. Ibeyi – Deathless
Las franco-cubanas Ibeyi lograron trascender el éxito de su primer disco, llevando su sonido varios pasos adelante. Como testimonios de esta evolución nos quedaron varios videoclips que precedieron al lanzamiento de Ash, su segunda y celebrada placa de estudio. Al final nos pudimos haber quedado con la producción de CANADA para Me voy, pero fue la sencillez de Deathless la que logró trascender en el imaginario de los vídeoclips en el 2017. La metáfora del renacimiento, de la semilla inmarcesible es retratada aquí con pocos recursos, pero con una limpieza y una técnica admirable. 


07. Niña Tormenta – A la mar fui por naranjas
Nuevamente nos dejamos ganar por la sencillez que prevalece ante cualquier artilugio y efectismo. Niña Tormenta arregla una canción tradicional del cancionero chileno y para presentarla se alía con Joaquín Fernández, quien crea un solo plano y una toma única para transmitir el espíritu grácil de la canción. Filtros que emulan el proceso de colorización de una fotografía en blanco y negro resuelven la fotografía de esta pieza breve que se nos quedó en la cabeza por su belleza ligera. 


06. NOIA - Itaca Tropical
Entre coreografías y un impecable trabajo de arte que recrea la estética de un set de televisión, encontramos a NOIA navegando en escenas surrealistas que emulan las ironías y los sinsentidos del sueño, un escape a la realidad o la sorpresa de descubrirse navegando en pesadillas, lo cierto es que el despliegue técnico y el logro artístico que produce esta estética retrofuturista nos da más ganas de emprender nuestra propia búsqueda de ese destino sin nombre: "¿Y dónde va ese tren?". 


05. Joe Crepúsculo - Música para adultos
Dirigido por el guionista Alberto González Vázquez, Música para adultos es un pastiche que toma imágenes de archivo y las distorsiona con resultados hilarantes, marcando cada segmento de la canción con algún anuncio, alguna noticia inventada o alusión directa al estado actual de las cosas, como cuando escuchamos a Crepus enunciar: "Si todo va hacia una dirección real que nunca nadie va a cambiar", y la secuencia de imágenes nos lleva de una explosión nuclear a la cara de Trump. Los recursos del clip son sencillos pero inagotables, verlo se vuelve una experiencia casi interactiva que relega la canción a música de fondo armoniosa y punzante, o ¿será que no somos tan adultos para comprender? 


04. Arca – Reverie
Para las visuales de Reverie, Arca se atavía de torero y experimenta en carne propia el dolor de ser atravesado por una cornada. La sangre sigue siendo un elemento protagónico en esta etapa del proyecto, heridas que van y vienen sin dejar marcas aparentes, y que el equipo de realización logra plasmar con maestría. Las peripecias de Arca sobre estos zancos, los tonos rojizos y esa asombrosa secuencia que conjura el clip vuelven Reverie una experiencia digna de repetir. 


03. Juana Molina – Paraguaya
Alejandro Ros ha sido el encargado de ponerle cara a los discos de Juana Molina, sin duda un cómplice infaltable en las aventuras de la artista argentina a la hora de concebir las imágenes que acompañan sus composiciones de pop avant-garde. Para el sencillo principal de Halo, esta dupla se propone hechizarnos con visuales oscuras y secuencias inquietantes. Una pieza magistral que toma algunos elementos del arte del disco, complementados por piezas escenográficas que vibran al ritmo de la canción y que en conjunto atrapan al espectador volviéndolo testigo de misterios indescifrables. El poltergeist definitivo de Molina 


02. Carmen Sandiego - Eructo de Semen
Gonzalo Torrens dirige el vídeo de Eructo de Semen valiéndose de una de las líneas más certeras e ilustrativas de la canción: "Esos chicos con botellas en sus manos / no importa lo rápido que estés tocando / ellos se mueven en cámara lenta / Se golpean en cámara lenta.". Partimos entonces a un blanco y negro hipnótico con chicos pogueando, la testosterona en ebullición y un trasfondo homoerótico que pone todas las ideas de la canción en su lugar, sin duda un ejercicio magistral que saca a flote la poesía que encierran estas líneas inolvidables: "A la noche en la casa de tus padres / adormilados en un sofá frente a la tele / yo miraba tu remera agujereada / e imaginaba lo que esta ocultaba / Nunca te dije lo mucho que me gustabas."


01. Los Besos - Helados Verdes 
Michelle Gualda dirige esta hermosa pieza que nos gana por la simplicidad de su puesta en escena, su ambientación y actuaciones, al punto de convertirse en una experiencia multisensorial entrañable. "Es... tan difícil encontrar palabras" dice la actriz Miyamura Tomoko en el momento más alto del clip, luego de un encuentro inesperado que deja al espectador con más preguntas que respuestas, siendo testigos de una epifanía provocada por los sentidos más directos. Un misterio develado en un lugar común y corriente, poesía desde lo cotidiano. 


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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Canción de la semana: Aterciopelados - He venido a pedirte perdón


A lo largo de su carrera los Aterciopelados han demostrado ser expertos versionando éxitos de otros artistas. Por ahí recordamos Juégale, apuéstale para el tributo a Queen, o su rendición punk de un clásico de la música popular colombiana como La Cuchilla, de Las Hermanas Calle perteneciente a su disco debut Con el corazón en la mano. Recientemente se lanzaron al vacío con este clásico de Juan Gabriel, dejando aflorar su vena más pop en muchos sentidos.

Una movida fácil. Las posibilidades de este cover de instaurarse en el gusto popular son inmensas, recordemos nada más la subida enorme que tuvo un grupo como Los Enanitos Verdes con su versión de Tu Cárcel, un hit necesario para revivir a cualquier momia de las tumbas del olvido radial. Por suerte, el caso Aterciopelados es diferente.

He venido a pedirte perdón aparece después del auto-revival que hiciera el grupo estos años con el DVD Reluciente, rechinante y aterciopelado, y por considerarse la grabación de estudio más inmediata después de ese audiovisual, nos alegra constatar que la banda sigue firme y fiel a su sonido. La canción nos lleva de vuelta a la era del Gozo poderoso, cuando comenzaban a experimentar con sonidos electrónicos, mismos que adornan magistralmente esta pista que nos devuelve la voz aguardentosa de Andrea Echeverri y los arreglos de Hector Buitrago. Como ya no tenemos que aprendernos la letra, la cantamos al instante y de una conectamos con la mezcla; el ánimo festivo de las visuales que acompañan la pieza cierran perfectamente el ciclo de un sencillo que con poco esfuerzo logró convertirse en nuestra canción obsesión de la semana.


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domingo, 26 de noviembre de 2017

Dani Umpi - Lechiguanas (2017)


La Lechiguana es una avispa del cono sur americano que produce miel tóxica, también, el término con que se refieren a las brujas en esta zona del mundo, un referente que Dani Umpi extrae del clásico del cine argentino Nazareno Cruz y el Lobo, del director Leonado Fabio. Coincidencialmente el drag de Umpi también es un poco brujil, y si las coincidencias son un acontecimeinto asarozo o una jugarreta del destino, nos dejamos sorprender por el título que encierra el concepto del nuevo disco del uruguayo, uno en que se aleja de la autoparodia para adentrarse en terrenos compositivos más esotéricos y barrocos.

Con la afilada producción de Jean Deon, quien asegura su título como productor del año, gracias al excelente Llanero de Diosque, Dani y su equipo dan forma a 8 canciones redondas. Ni un pelo más ni uno menos, la duración exacta para nuestros tiempos y el mismo atrevimiento electropop que lo caracteriza.

Con su anterior placa, Mormazo de 2011, Umpi había dejado bien alta su marca con sencillos como Sambayón, Mi Charles Manson, Tres pasos y Campeonato. Como fans de hueso colorado comenzamos a buscar esos nuevos hits del repertorio Umpiano, y nos emociona asegurar que Lechiguanas iguala o supera el record de su anterior disco, contando en su tracklist con al menos cinco joyas para el cancionero iberoamericano del 2017.

El álbum arranca con la jeanettezca No Podrás, una colaboración con Marina La Gastra que los encuentra conciliando mitología y modernidad en una letra brillante: “Y cuando me busque por Facebook / me encontrará…” y “No podrás derrumbar nuestro Olimpo”. De ahí saltamos a la canción que da título al disco, de momento mi favorita del nuevo repertorio, un número de electropop luminoso que destila espiritualidad y misticismo en cada frase: “Tengo que hablar con Dios, decirle que me preste un rato tu alma”, como conjuro enamoradizo seguimos a Dani en su papel de hechicera en su cruzada de amor: "Tengo que tener cuidado de vos, tengo que protegerte del mal, tengo que hablar con Dios…”, si con Campeonato y Atracción ya Dani había demostrado que podía hacer letras enteras sobre temas como el fútbol y la química, acá se anota otra genialidad en el ámbito de la magia negra.

Tebas toma su nombre del Batallón Sagrado de Tebas, una elite griega formada por 150 parejas de amantes masculinos, aunque acá, Dani reduce el relato a la despedida de una de ellas. Una metáfora cuidada que luego descubrimos cristalina en esta carta al amante lejano, una oda a los regresos inminentes y a la espera paciente. Cleopatra Entrando en Roma le sigue a la odisea de Tebas, con nuevas referencias a la historia, la mitología y la escena queer del cono sur, una de las mejores letras de Umpi (No sé diferenciar gusto de aroma, gusto de ti) adquiere nuevos colores, luego de su versión brevísima en el proyecto OUR, junto a Sofia Oportot e Ignacio Redard.

Lucifera es la colaboración con Diosque que nos sigue generando preguntas sobre las fronteras entre un cantautor y el otro. Aquí la producción de Deon se afila para fundir a estas dos figuras en una pieza redonda que bien pudo encajar perfectamente en el imaginario de Llanero. “Tu piel te salva, si Dios quiere matarte” escuchamos cantar a Umpi al cierre da la canción acompañado de sintes espaciales, nuevamente desglosando el aura espiritual y romántico del disco.

El cierre llega con tres joyas para la corona Umpiana. La discotequera Punta 92 2002, en la que se destacan los sinthes a lo Pet Shop Boys, una coda hacía el cierre del disco tan explosivo como atrevido que saca a bailar a cualquier oyente desprevenido. La oda al renacimiento después de un corazón roto, La Yuta, una canción que lleva más de un año rondándonos siempre con su efectivo coro de barra brava: “Ahora elijo bien a quien quiero besar, ¡Que la yuta me venga a buscar!”, una canción destinada a los anales de la canción de empoderamiento queer y renacer sentimental. 

Como es costumbre Dani cierra sus discos con una balada. El turno esta vez fue para la concisa y elegante Niteroi, menos de tres minutos que nos llevan por un pasaje de la época de estudiante del autor, lejos del plano anecdótico, esta pieza roza las descripciones poéticas y el aura de añoranza sobrecogedora que conlleva destapar un recuerdo. 

¿Podría Lechiguanas ser el mejor disco de Dani Umpi? Al ver la extensión de esta reseña no me queda duda que por lo menos este es uno de los lanzamientos más importantes del año, y aunque Umpi no sea la voz de una generación ni la muestra indie que te gusta idolatrar, acá reafirma que al menos su nombre puede estar al lado de grandes figuras de la canción y las letras latinoamericanas, por ahí va Edson Velandia, Rita Indiana y Rosario Blefari, personajes que se representan en sus letras, su voz y su persona pública. Consolidado el personaje, y garantizada la evolución no podemos más que abrazar este lanzamiento que se instaura con más fuerza después de cada escucha. Es que quedamos estimulados, Dani.


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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Buenas Noches - Las Primeras Teorías I (2017)


Mi primer encuentro con la música de Buenas Noches fue puramente casual. En esa ocasión, La Roma Records de Bogotá había organizado una presentación con algunos de los músicos que iban a estar en el Festival Hermoso Ruido del año pasado y sin haberlo planeado inicialmente, terminé en el garaje de la tienda escuchando un show en el cual una sola persona tocaba la guitarra, el sintetizador, manejaba las secuencias en su computadora y además cantaba. Esta persona resulto ser Pablo Escallón, quien estaba presentando su nuevo proyecto musical después de haber estado en Planes, uno de las mejores bandas de los últimos años en la escena colombiana. 

Casi un año después de ese concierto imprevisto, del cual recuerdo especialmente su íntima intensidad, me encuentro con Las Primeras Teorías I, el primer EP de Buenas Noches, en el cual se establecen los teoremas sobre los cuales reposa el sonido del bogotano: Una armonía geométrica entre sintetizadores, drum machine, guitarra y la expresiva voz de Escallón empujando futuristas y, algunas veces, distópicos relatos.

El Futuro es el tema instrumental que abre el EP y en el cual Escallón se lanza a recorrer anchas autopistas de neón en un delicioso viaje de pop electrónico que se disfruta más entre más se escucha. Luego viene 2-3, canción en la que se revelan más claramente las influencias detrás del sonido de Buenas Noches que incluyen entre otras a New Order y Orchestral Manoeuvres in the Dark, según ha comentado el propio artista.

Huracán, una de las mejores canciones de esta entrega, es una visión apocalíptica que crece en intensidad a medida que al firme pulso del drum machine se le unen el dramatismo del sintetizador y la guitarra, los cuales finalmente desembocaran en Todos los Ríos Fueron al mar, última canción del EP, donde unos zumbantes sintetizadores se funden en un perfecto ejercicio pop.

A la espera de una continuación próxima, con Las Primeras Teorías I, Buenas Noches se ha anotado uno de los mejores EPs de este año.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Al siguiente nivel: una entrevista a Javiera Mena


Castaño

Un año atrás tuvimos la ambición de presentar un tributo a Esquemas juveniles, el álbum de Javiera Mena que cumplía una década y a la luz del tiempo confirmaba aún más su trascendencia en el circuito musical independiente. Decidimos entonces convocar a un grupo de jóvenes artistas latinoamericanos para que visitaran cada canción contenida en aquel disco y nos ofrecieran nuevas visiones desde sus proyectos musicales. El entusiasmo que mostraron confirmó nuestra ambición y así, durante meses, jugamos a ser editores y compiladores. Solo hasta el estreno de Adolescente perpetuo, nombre del tributo y extraído de la letra de una de sus canciones, contactamos a Javiera Mena. Aquí la conversación que tuvimos con ella, un recorrido por el álbum plagado de nostalgia y detalles que aportan a su vez una nueva mirada al álbum que fue, y será, piedra angular del pop más intimista.


Javiera Mena_ ¿Un tributo? Hasta que no salió no entendí bien. Me siento tan sorprendida como agradecida.

el amarillo_ Cuando nos preguntábamos sobre la pertinencia de un tributo a Esquemas Juveniles, siendo un álbum tan jóven y tu carrera con tanto para darnos todavía, nos decantamos por celebrarlo con solemnidad pues no solo entre nosotros fue un hito. El álbum es la bandera de un movimiento independiente que supo conmovernos y ni hablar de la generación de artistas que lo atesoran y reconocen su inspiración.

¡Muchas gracias! Este ha sido un camino independiente. Cuando partí en Chile no había muchas cosas, era un momento raro de la industria, no era que estuviera quebrada ni nada, pero era un tiempo de recambio. Apareció la autogestión, la democratización de los estudios, tener en tu compu el espacio para grabar fue el primer impulsor, y estuve en una generación de gente que pensaba algo como “el que quiere puede, si se lo propone”. Digamos que Esquemas juveniles se sitúa en los comienzos de algo diferente.

Y a una década de su edición, ¿Qué ves en Esquemas Juveniles?

Veo mucho amor, antes que nada. Amor desmesurado e inexperiencia, pero no como algo malo, sino la bondad de la inexperiencia. Veo rosado y blanco por la portada de Alejandro Ros, un estar entre sueños, lo femenino, lo delicado.

Entendiendo el disco como un manifiesto de intenciones, podemos decir que con valentía decidiste hacerte cantautora sin tener un virtuosismo en tu voz. Esa carencia de artificio es para nosotros el brillo de tu obra, su honestidad, pues como habrá dicho David Byrne, "Cuanto mejor la voz de un cantante, más difícil es creer lo que dice", pero sabemos que diez años después sigue siendo un tema de discusión y crítica. ¿Por qué cantar?

Porque me daba la gana, no más, era una cosa de ganas. Claro, yo no soy y me encantan las grandes voces pero voy conociendo cada vez más mi instrumento y hago pop a pesar de no ser la típica voz de discográfica, que trabaja mucho el virtuosismo, el adorno. Quizá es algo que se le acepte más a un hombre, el cantar por sentimiento, como los cantantes de folk. A una mujer se le exige una voz más angelical, perfecta.

Yo soy parte de ese grupo de cantantes que cantan porque les gusta cantar, y no porque nacieron con una voz increíble. Yo quiero trabajar mi voz y mejorar siempre. En mi comienzo, y todavía, alguna gente critica eso, y es cosa de estilos, solamente.

Esquemas juveniles tuvo un videoclip que alcanzó a verse en MTV, fue nuestro primer contacto con tu música. Para mí fue amor a primera vista y oído, es una dulce historia de amor que conecta muy bien con la belleza de la canción, ¿cómo nacieron canción y video?

El video lo dirigió Alberto Fuguet, fue idea de él, y lo financió alguien a quien le gustaba mucho la canción, un amigo de ellos que era abogado y podía jugar un poco mecenas. Alberto es un escritor chileno, que además comparte mi sensibilidad gay y conectó con la esencia misma de la canción: cuando eres chico, estás en el colegio, te gusta alguien, y es raro, todo escondido, vives los sentimientos para ti mismo.

¡Y en el video logras verte de 15 años!

Sí, pero ya tenía 23, a esa edad me veía tan chica, qué terrible. 


Como siempre soñé es quizá mi canción favorita en el álbum, tanto que me cuesta oírla, me conmueve en exceso y está atada a muchos recuerdos. Sabíamos que la escribiste junto a Sofía Oportot y para nosotros era muy importante contactarla y pedirle esta versión, al principio se emocionó mucho y después tuvo algunas dudas, no sabía si te gustaría.

¿Por qué no? Si es de las dos. La hicimos cuando yo estaba en la universidad, como una tarea, me acuerdo. Sofía era mi novia en ese tiempo, yo tenía la canción en base y melodía, ella es muy talentosa con las letras y yo le pedí una, la escribió rapidísimo. Fue muy bonito todo en esa época, marca una etapa para mí también, quedó súper buena, hasta una amiga le hizo un video de Candy Candy. La canción respondía a mi amor por el R&B, yo quería hacer una secuencia a lo Destiny’s Child, y mira en lo que terminó.


Sol de invierno, fue la primera colaboración con Gepe, de las varias que han hecho durante estos años. Hasta comparten un hermoso documental: Al unísono. Siempre los hemos entendido como líneas paralelas, dos obras que han abierto posibilidades en Chile y Latinoamérica.

El Gepinto de Gepe también cumplió 10 años, y él decidió presentarlo en vivo de principio a fin, afirmando que era una despedida y que se sentía ya muy lejano de él. ¿Cómo te sientes tú respecto a Esquemas juveniles? ¿Aún disfrutas presentarlo, crees que con el tiempo va a desaparecer?

No creo que desaparezca… quizás mi Gepinto no es Esquemas juveniles sino Primeras composiciones, el disco acústico que intenté hacer y edité muy luego. Yo sí dejé la guitarra definitivamente, volvería solo a la eléctrica, con efectos. Esquemas no lo siento lejano, al contrario está muy cerca de mí, es un hijo mayor, y es muy rara la vez que no toque Sol de invierno, la quiero mucho y siempre recuerdo que fue la canción que me abrió el camino en México. Esquemas juveniles, Al siguiente nivel, Yo no te pido la luna, siempre están en mi repertorio. El disco está latente.


Y cómo olvidar aquel look tan deportivo, auspiciado con adidas, pantalonetas cortas y camisetas rojas.

(Risas) ¡Claro! Lo disfruté mucho. Ya no estoy en edad para lucir ese conjunto.

¿Qué hay de Cuando hablamos? ¿Cómo definir ese experimento? Yo diría que el brillo de este disco es tener canciones que no se parecen a nada más, ni en tu discografía ni en la música cercana. Hay tal vez un fondo andino, indígena.

Pues la verdad en Cuando hablamos quería hacer un reggaetón (risas), salía con una chica colombiana que me llevaba a fiestas de reggaetón, empecé a sentir la influencia de la migración, y eso fue muy valioso para mí. Quería dar cuenta de la interculturalidad, por así decirlo. Y entonces salió está canción desprejuiciada. El cover de Capullo fue muy divertido, excede esa cuota latina.


Y así Casan.

Claro, sigue esta línea. Nosotros estamos muy invadidos por Estados Unidos, como compositora no quería seguir únicamente la influencia anglo, y así como no negaría esa influencia en mí, quisiera pensar que rescato cosas de cada lado, voy también a las raíces a mi manera, queriendo generar un sonido propio, que es mi máxima ambición en la vida.

La cumbia, el reggaetón, Chile se puso de repente más sensual, coincidió con la inmigración de colombianos, peruanos. Dejamos de ser aburridos.


Perlas es lo más avant-garde, una canción extrañísima. Fue difícil asignarla en el tributo, encontrar un artista cuya propuesta conversara con la canción. Pero nos iluminamos y contactamos a Bruno Toro, que hace este pop tan místico y aceptó encantado.

Y a mí me encantó su versión, qué hermosa voz. Perlas la trabajamos con Diego Morales en el barrio de Maipú, la programé en Fruity Loops, buscando una electrónica vanguardista, sin coro, una introducción larga, como una especie de mantra. En esa época estaba pensando en hacer una canción más Stereolab, Moroder, llevarla a otro lugar, que fluyera.


Todas las canciones, entre melodías y letras, fueron el oro en polvo que personas como Christián Heyne, Sebastián Carreras y Gabriel Lucena (de la primera formación de Entre Ríos) y Diego Morales (en Perlas) ayudaron a esculpir. ¿Alguien que se nos escape en la influencia sobre el disco?

Gente que quizá no estuvo en el disco pero fue una fuerte influencia: Arturo Saray, que tiene el grupo QuieroStar con Sofía Oportot y Raúl Durán. Ellos me guiaron mucho en el software, me mostraron mucha música que no conocía. Ellos son DJs y melómanos, aprendí muchísimo, encontrarlos fue un tesoro enorme, son personas muy cultas y me pusieron en contacto con lo que estaba pasando en el mundo.

No sé si en Chile usan el término de “Música para planchar” que es como aquí categorizamos la música de Daniela Romo, Jeanette, Camilo Sesto, y así. Nos hemos atrevido a decir que Esquemas juveniles, o tu música en general responde a una nueva ola de música para planchar. Yo no te pido la luna es nuestra confirmación, ¿Por qué la elegiste?

Empecé a trabajarla para cantarla en Prissa, el proyecto que tuve con Francisca Villela, a quien admiro tanto. La pensaba más para ese lado y con la disolución del dúo quise meterla en mi terreno solista. Iba en un colectivo y la canción sonó, y pensé cuánto me encanta, apenas estaba aprendiendo a programar, probé sacar los acordes y la versioné.

Música cebolla le dicen acá, música para mujeres quizá. La canción original es italiana, y yo amo el italo-disco para mí es la perfección. Quise que fuera un tributo.


Bueno, es momento de despedirnos. Diez años después sí que has llegado “al siguiente nivel”, has pasado a otras cosas, a Otra Era, tu música te ha llevado a tantos países y festivales. En Chile hiciste una presentación en el Festival de Viña, que a pesar de ser una institución en decadencia te valida como una artista fundamental en tu país, y en otros lugares como España se te recibe como a una diva, lo que me divierte y alegra. Ahora has consolidado un espectáculo de gran factura, con bailarinas, luces, en una mano la nostalgia del pop y en la otra el ansia de futuro.

¿Qué viene?

Soy una compositora, mis principales instrumentos son el compu y los teclados. He probado muchas cosas y me encantó descubrir que si incorporaba la danza podía ser muy divertido, tener algo más que la misma música. Me siento a gusto con este formato.

Y bueno, viene un nuevo disco. Estoy embarazada de él.


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